No estoy sola

Estoy sentada mirando el reflejo de la noche en el agua del rio que tengo delante. Es un río pequeño, pero en este lado de la ciudad se ensancha y parece más caudaloso.  La luna y las estrellas parece que tienen un brillo especial, y eso que hoy no hay luna llena.

A mi alrededor hay bastante movimiento de personas que van de un lugar para otro. No es de extrañar, hoy es la noche de San Juan, y en una noche así, las ciudades se vuelven más alegres, más abiertas, más humanas. Y las ciudades las hacen las personas que viven en ellas. No lo discuto. Sin embargo, justo en estos momentos, no comparto su alegría. Incluso me viene como una losa, aplastando aún más mis ganas de vivir. Su alegría agranda mi tristeza.

Y sigo sumida en mi melancolía mirando el río, la noche y las estrellas. Tal es así, que no deseo estar con nadie y solo quiero soledad.

No se me logra. Mi amiga está sentada a mi lado, sacando comida caliente de una bolsa. Me ha dicho que no piensa moverse de mi lado en toda la noche, hasta que consiga ver las cosas de forma diferente. Y menos…, en esta noche. Me habla de que la verdadera amistad nace de la necesidad y se fortalece en las dificultades. La he conocido hoy.

No tengo fuerzas ni ganas para contradecirla, pero sé, por algo que se ve solo con el corazón, que no me dejará sola nunca más.

Publicado por Sergio Alonso

Sin amor, la vida es hacer tiempo.

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